La relación con fuerzas sobre naturales que deciden nuestra suerte y nuestro destino, ha sido una de las preocupaciones más primordiales desde el surgimiento del lenguaje. Si bien el mito buscó dar cuenta de nuestro origen, lo cierto es que dio un lugar muy importante a la presencia de dioses buenos y dioses malos, capaces de darnos la vida o de destruirnos. El pensamiento religioso permitió la creencia en otro tipo de deidades pero siempre dejando un lugar para las fuerzas malignas. No resulta extraño que distintos medios narrativos, desde el teatro hasta los videojuegos, pasando por la literatura, el cine y la televisión, retomen el tema de la lucha contra el mal. Sin embargo, estos medios también han mostrado cómo las religiones monoteístas se convirtieron, en muchos sentidos, en los demonios que trataban de exorcizar.