El sueño es un estado fisiológico de autorregulación y reposo de un organismo. Éste se caracteriza por los bajos niveles de actividad fisiológica y por una respuesta menor ante estímulos externos. La importancia de este ciclo radica en los procesos que se llevan acabo, tales como la restitución del cuerpo, la consolidación de la memoria, regular la temperatura corporal, la función de ciertos neurotransmisores y mantener la inmunocompetencia.

El sueño representa una función vital, por ser imprescindible, ya que el ser humano no puede vivir sin dormir, además es fundamental para asegurar la vigilia y poder desarrollar  las actividades de forma eficaz. En el caso del ser humano, el patrón sueño-vigilia habitual corresponde a mantenerse despierto unas 16 horas durante el día y dormir 8 horas, todos los días en forma cíclica. 

Romper con este ciclo tiene un gran impacto en las personas, principalmente aquellas que por cuestiones de trabajo realizan sus actividades en la noche o en turnos, ya que puede provocarles diversas alteraciones: del sueño con excesiva somnolencia diurna, biológicas a nivel celular y molecular, cambios en la actividad cerebral, alteraciones funcionales y del metabolismo de lípidos y carbohidratos, cambios en la resistencia a la insulina, cambios hormonales-endocrinos.

Con el objetivo  de evaluar los efectos de la privación del sueño en la memoria de trabajo útil, investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana se dieron a la tarea de indagar sobre este tema. En esta emisión tenemos como invitada a la maestra Diana Paulina Martínez Cancino, estudiante del Doctorado en Ingeniería Biomédica de la UAM.