Spotify, Bandcamp

y la lenta muerte

de la "escena"

 

 

Escrito por Eduardo González | 30 SEPTIEMBRE 2020


 

La idea de editar música cada tres o cuatro años es obsoleta. Así podrían resumirse las palabras que semanas atrás dirigió el CEO de Spotify, Daniel Ek, a cualquier persona que se dedica a crear. Sus palabras, como era de esperarse, provocaron diversas reacciones. Insultos, reclamos, señalamientos y más insultos inundaron la Red. La discusión sobre los porcentajes que paga Spotify a los músicos se  reavivó -y que siendo sinceros, cada cierto tiempo ocurre.

En los últimos años Thom Yorke, Adele o Taylor Swift han señalado en algún momento su desaprobación por este servicio de streaming que revolucionó el consumo musical desde su llegada en 2008, aunque eso no ha impedido que su música se pueda encontrar en Spotify. Contradicciones que sus seguidores suelen consentir. 

El problema para muchas de las personas que dedican su tiempo a crear música es que fueron ellas mismas quienes compraron la idea de Spotify y lentamente siguen al pie de la letra la idea de Ek. Para nadie es una novedad que la dinámica dentro de la industria musical ha cambiado. Los miles de proyectos musicales ya no piensan en editar un álbum como primera opción, prefieren ir dando a conocer una canción cada dos o tres meses para lograr tener presencia dentro de los medios y seguir llamando la atención de sus seguidores. Tal vez el pago de Spotify no alcanzaba para la renta del mes, pero eso se compensaba con las presentaciones y la mercancía (playeras, discos, pins, calcomanías, etc) que podían vender a la gente que iba a sus conciertos o de manera digital. Lo que nadie imaginaba es que 2020 iba a traer consigo el cierre de los establecimientos y con ello desnudaría la verdadera situación de la gran mayoría de agrupaciones y solistas y, de paso, de los diversos gremios que hacen posible que una presentación en directo se lleve a cabo. Ya no sólo se trata de la gente arriba del escenario sino de la gente que está detrás: ingenieros de audio, encargados de luz, sonido, monitores, instrumentos, fotografía. Las medidas aplicadas en la contingencia han jugado en su contra desde el inicio. Al cancelarse las presentaciones en directo su fuente de ingresos se secó y lo más preocupante es que el futuro es poco alentador. Es justo en este contexto donde las medidas tomadas por una compañía en línea ha sentado un precedente dentro de la industria musical.

Bandcamp, fundada en 2008, no suele ser la primera opción de la gente asidua a escuchar música en línea, incluso es un nombre poco frecuente para proyectos de la escena independiente de este país. La pandemia y la cancelación de conciertos que vino después, trajo consigo que la compañía decidiera prescindir de su porcentaje de ventas un día a partir del mes de marzo. Todo lo que se comprara en su plataforma iría directamente a las manos de los creadores. El éxito de ese primer día se reflejó en cifras que mostraron un alza considerable. Se lograron ventas por 4.3 millones de dólares, lo que significó un aumento considerable (15 veces más de lo que se genera en un día sin esta promoción) y de paso se pudo ver un gesto simbólico y solidario con una parte de la industria que aún piensa que la vía independiente es una manera válida de subsistir dentro de una industria que difícilmente suele observarles. Lo efectivo de la campaña provocó que cada último viernes del mes Bandcamp siga llevándola a cabo. En un mundo donde las compañías suelen regirse por normas donde las cifras son lo único que se debe obedecer, iniciativas como esta son un soplo de aire fresco para que diversos proyectos puedan seguir pensando que hacer música sea una opción para llevar a cabo y eso es algo que todos deberíamos agradecer.

Eduardo González

Comunicólogo, DJ de bodas, MC de habitación. Aficionado a cualquier tipo de música. No tengo aversión al reggaeton aunque la edad me impide perrear hasta abajo. Adicto a la intertextualidad. ¡Hágalo usted mismo!

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