El mariachi loco

Escrito por Israel Téllez Alcántara | 11 SEPTIEMBRE 2020


Escuchar a Antonio Aguilar, de lunes a viernes a las 5 de la mañana, era uno de mis mayores tormentos en la época de la universidad. Era la alarma para que me levantara, so pena de no cubrir a tiempo el recorrido hasta la –en ese entonces- ENEP Aragón.

La intro con la “guitarrita” era el inicio de mi tortura que continuaba con el pegajoso verso: “Ya viene amaneciendo, la luz ya nos alumbra…” en la voz de ¡don Antonio Aguilar, la leyenda nacional! (por favor lean esto último con tono de locutor engolado).

No era una alarma voluntaria. A esa hora, Don Gil, el vecino que vivía en la casa de junto, ya estaba despierto y listo para ir a comprar su mercancía a la Central de Abastos y –lo imagino- mientras se tomaba su café escuchaba un programa de radio que alguna vez alguien me dijo que era Amanecer Ranchero.

Nunca puse atención, ni me molesté en corroborarlo, pues me levantaba de muy mal humor para alistarme e ir a la escuela. Hoy escucho esa canción y siento mucha nostalgia -al igual que me pasa con la música de mariachi o ranchera, llámenla como quieran.

Por tradición familiar, crecí escuchándola y no me da pena decir que me sé, me gustan y escucho las canciones de Pedro Infante, José Alfredo Jiménez, Javier Solís, Lola Beltrán, Chayito Valdez, Miguel Aceves Mejía, David Záizar y hasta las de Deprimente Fernández. Sería imposible y muy aburrido, al menos para mí, estar escuchando todo el tiempo metal.

Me sé y me gustan todas esas canciones tradicionales mexicanas, esos hermosos sones que reviven especialmente durante el mes de septiembre por razones obvias y que, no lo comprendo, llegan a molestar a mucha gente. Supongo que la amargura a veces es más fuerte que el placer de escuchar música (la que sea).

Por esta razón me emocioné mucho hace algunos años cuando de forma casual, por estas fechas, pero en 2012, escuché una canción que me dejó maravillado: Sweet Child O’ Mine. Sí, ese tema de Guns and Roses que es el soundtrack de tantas historias melosas, amores fallidos o noches lujuriosas.

Aquella vez, todo nostálgico al estar lejos del país, decidí celebrar una Noche Mexicana junto a algunos amigos y mientras escuchaba música de forma aleatoria en Youtube, sonó Sweet Child O’ Mine. Pero no era la versión clásica, sino un cover muy interesante y bastante bien hecho, en versión ranchera, ejecutado por un proyecto llamado Metalachi.

Dejé de hacer el guacamole y me puse a buscar más información de la banda. Así descubrí que tenían más versiones –una de ellas y de mis favoritas es Crazy Train, original de Ozzy Osbourne- y me volví fan.

Música para divertirse.

Hay que ver las cosas con apertura: la música es para divertirse, para ser disfrutada y causarnos, en este caso, alegría. Eso le quedó muy claro a un joven grupo de verdaderos mariachis –pero también metaleros- afincados en Estados Unidos, que una noche por necesidad, casualidades de la vida o destino, tuvieron que combinar dos géneros musicales completamente opuestos.

El resultado fue tan bueno que se plantearon la posibilidad de hacerlo de forma real y seria –no sé qué tan irónico sea este adjetivo. Así que retomaron algunas cosas hechas por desmadre durante aquella noche, las pulieron, adaptaron melodías, se metieron al estudio y fue así como, supongo, nació Metalachi.

Aquí no hay espacio para los trues, satánicos, depresivos, maníacos, wannabes o para los puristas. Si se es tan ortodoxo y cerrado en los gustos musicales, lo mejor es seguir escuchando los discos de nuestra preferencia. Metalachi es rock y metal mexicanizado y además, divertido.

Uno no deja de reírse con el sonido de las canciones y las pequeñas modificaciones a las letras de temas clásicos. “No hay tortilla, mama mía”, se escucha en la versión de Bohemian Rhapsody, incluida en Tres, su más reciente disco lanzado a finales de 2019. Y eso es precisamente lo que hace especial y atractiva a su música. }

Vega De La Rockha, el cantante principal de Metalachi, en una entrevista concedida al diario Phoenix New Times, declaró:

Cuando terminamos un concierto, suelen venir a decirnos que (a partir de ahora) no podrían escuchar la canción de la misma forma que antes.

Así que, quienes no son realmente metaleros o gente que le gusta la música de mariachi, de alguna manera aman esta combinación. También lo cómico es un elemento que es incorporado en medio de las canciones. De hecho, tiene que ser divertido. Reírse es la esencia de la vida 1

Broma o seriedad, guste o no, amados u odiados, Metalachi ya tiene tres discos: Uno, Dos y Tres –seguramente también son publicistas- en los que hacen su muy particular homenaje a bandas como Dio, Iron Maiden, Ozzy Osbourne, Led Zeppelin, Slayer, Pantera, Motorhead, Bon Jovi, Megadeth, Faith No More, Van Halen, Judas Priest, Queen, Guns N’ Roses, AC/DC y muchos más.

Así que este mes patrio y con la situación deprimente que se vive en este mundo enfermo, en el que la risa nos hace mucha falta, nos haría bien escuchar una propuesta musical de esta características para, al menos, curar el alma y ese dolor que muchos tenemos por la muerte de alguien.

De salida.

Algo tendrá su música al grado de que a artistas reconocidos les gusta su propuesta. Billy Idol dice que los ama; Maynard James Keenan los invitó a tocar en su fiesta de Navidad; Dave Lombardo se subió a tocar con ellos su versión de Raining Blood y Chris Adler hizo lo mismo para ejecutar Ace of Spades. Estos dos últimos casos, incluso, tuvieron que adaptarse al ritmo y al hecho de que la música de mariachi no tiene batería. Impresionante.


1 https://www.phoenixnewtimes.com/music/metalachi-rhythm-room-november-21-11392779 

Israel Téllez Alcántara

Periodista, redactor, escribano y, últimamente, locutor y productor de la serie "El ojo de la bruja"en UAM Radio. Metalero de por vida, pero no soy "trve". Soy fan de Howard Phillips Lovecraft, Rod Serling y Eulalio González "Piporro". Me da miedo La Llorona, aunque me gustaría entrevistarla. Si me preguntas qué prefiero, Beatles o Stones, mi respuesta es que en la música solo hay dos tipos de bandas: las malas y Black Sabbath.

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