WELCOME TO

THE MACHINE

Escrito por Guillermo Hernández | 29 ENE 2020


Para despedir 2019 y dar la bienvenida al 2020 en UAM Radio realizamos dos programas de la serie Del escenario backstage donde abordamos las vertientes de la transformación del consumo musical ocurrida entre 2010 y 20191. En síntesis ramplona: las tiendas de discos ahora venden gadgets, consumimos la música que nos ofrecen, la radio vs el streaming, y cuando despertamos, la industria seguía ahí.

De ahí la intención de este texto: un recorrido por la construcción de esta gran maquinaria a la que no podemos dejar de alimentar, pues es la artífice de nuestros sueños. ¿No compartes esta creencia? Pues...

 

“And you know you're nobody's fool, So welcome to the Machine”

Welcome to the Machine - Pink Floyd: Wish you were here (1975)

Es posible citar el origen de esta industria cuando fue viable la diseminación de la música para su reproducción. Por ello, el siglo XV es el punto de partida de su historia, al crearse las primeras imprentas para partituras. Gracias a esto los repertorios musicales se podían estudiar y reinterpretar, luego los compositores encontraron un medio de sustento al ofrecer sus creaciones, primero bajo el cobijo de la iglesia y posteriormente de la aristocracia, quienes fueron los primeros poseedores de los acervos, de la impartición del conocimiento para interpretar un instrumento y de la determinación de la obra artística.

Naturalmente las partituras alcanzaron poco a poco a la población, que originalmente no tenía acceso a ellas. La aparición del fonoautógrafo y el fonógrafo a finales del siglo XIX -que permitió resguardar y luego reproducir una interpretación musical-, configuró el canon básico de esta industria: tu buscas un registro sonoro, alguien te lo cede.

No pasó mucho tiempo para que apareciera, de manos de otro desarrollo técnico, la inseparable compañera de la industria por ya casi un siglo: la radio. Primero con la instrumentación del registro eléctrico del sonido (audio) que logró hacer precisas y fieles grabaciones y segundo, con la cinta magnética, una tecnología alemana que transformó desde las formas de hacer de este medio, hasta las posibilidades creativas de la producción sonora.

La radio fue la compañera ideal para la industria, pues permitía no sólo cultivar el interés por los fonogramas, sino por los intérpretes registrados en ellos. A través del medio nació el sistema de la Música Pop: aquél que convirtió en personajes admirados a los músicos, en estrellas a los cantantes y memorabilia de culto a los fonogramas. No es sorpresa encontrarse con que el desarrollo de la radio está íntimamente ligado con el modelo de negocio de los equipos de reproducción de fonogramas. Léase la biografía de Emilio Azcárraga Vidaurreta, en México, por ejemplo.

La grabación estaba destinada a círculos muy cerrados. Tener un estudio o una prensa de vinil no era cosa sencilla. Sin embargo, el propio desarrollo tecnológico también permitió a la población realizar sus primeros registros a través de los primeros cartuchos magnéticos y sus correspondientes equipos. Habría que poner un límite.

Posteriormente entra en juego la tecnología digital y el culto a la máxima fidelidad sin los “defectos de lo analógico”. Llega a inicios de los años 80 el disco compacto y poco a poco la grabación en estaciones de trabajo digitales (computadoras, pues) se vuelve algo común; luego, ya fue costeable una computadora, un quemador de CD, un teclado electrónico… ¿me siguen? 

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Tenemos que, primero algo se mantiene ajeno o lejano a la población, hasta que la población tiene acceso a ello y lo hace suyo, entonces volvemos al inicio… Así llegamos a las últimas décadas, cuando unos bad hombres crean una cosa llamada Napster y la industria entra en una crisis total. Toda la infraestructura se debe replantear; hay que encontrar una solución para hacer frente a la creciente ola de consumo ilegal y que permita sostener el modelo de negocio3. Aquí ocurre la vuelta de tuerca: la población quiere acceso a la música y no lo podemos parar, entonces nos unimos a la tendencia.

  • Joven, damita, caballero, acá no tiene que buscar fuera, aquí dentro le ofrecemos desde su música favorita, hasta manzanas y gadgets de tendencia.
  • Amigo, amiga, mira ven no tienes que casarte con artilugios, aquí hay un catálogo que en la vida vas a lograr terminar; quieres nuevo, quieres viejo, quieres pagar, no quieres pagar. Aquí tenemos.

Where have you been? It's alright, we know where you've been

Welcome to the Machine - Pink Floyd: Wish you were here (1975)

Hoy, quieres escapar de la Máquina; desconectarte de la Matrix. Demasiado tarde. Ya somos una batería y alimentamos nuestro sueño colectivo de modernidad. Ahora mismo con las bocinas inteligentes se estudian tus inflexiones para perfilar tus emociones; tus fotos permiten construir el algoritmo de identificación facial; tu historial de ubicaciones ayuda a construir tu patrón y ritmo de consumo; cada una de tus palabras escritas e incluso pronunciadas, elaboran el complejo patrón que construye tu particular perfil como miembro de esta maquinaria. La era del Big Data y del Content Oriented está aquí. Y yo que pensaba que sólo se trataba de la industria musical...

Por cierto, gracias por tus cookies wink


1. https://www.facebook.com/UAMRadio/videos/525247694732181/

2. https://www.visualcapitalist.com/music-industry-sales/

3. https://soundcharts.com/blog/how-music-streaming-works-trends

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