Vandalismo, necedad

y estigmatización

Escrito por Israel Téllez Alcántara | 13 DIC 2019


Las imágenes son deplorables y patéticas: una pira en medio de la oscuridad rodeada de un grupo de inadaptados y descerebrados que celebraban haber saltado al escenario del KnotFest, el pasado 30 de noviembre.

Su intención fue causar destrozos, cobijados bajo el estúpido argumento de estar enfadados por la mala organización y las pifias de la promotora Live Talent, la cual llevó a cabo el festival KnotFest meets ForceFest los pasados 30 de noviembre y 01 de diciembre en el Deportivo Oceanía de la Ciudad de México.

Y vaya que lo lograron. Amparados por la multitud y por el hecho de que la seguridad en el lugar era casi nula –para decirlo de una manera muy suave- lograron apoderarse de la batería que tocaría Will Hunt, integrante de la banda Evanescence, y le prendieron fuego.

No repetiré más lo que ya se ha dicho en una gran cantidad de noticias muy detalladas en torno a esta vergonzosa escena. Pero sí es justo enfatizar que además de los daños materiales y la pérdida de credibilidad para una promotora ya muy “quemada” por sus errores, al final el público es quien pagará las consecuencias.

Sí, lo que sucedió el 30 de noviembre trae nuevamente el fantasma de aquella infame portada de la “mítica” revista Alarma! en la que se leía: “Encueramiento, mariguaniza, degenere sexual, mugre, pelos, sangre” en referencia al Festival de Avándaro 1 .

Una frase compuesta por siete palabras, pensando en los siete pecados capitales –si se le rebusca- que sepultaron por muchos años al rock en México y lo condenaron a ser mal visto y a una marginalidad que aún hoy en día existe -aunque en menor grado- nos guste aceptarlo o no.

Pagan justos por pecadores y el tiempo lo corroborará, pues al final, esa escena que dio la vuelta al mundo a través de las noticias y redes sociales ya creó una idea generalizada de que el público mexicano no se sabe comportar, por decir lo menos.

¿Qué pasará? Honestamente es difícil saberlo. Habrá bandas que pensarán dos veces antes de venir a tocar a nuestro país. Pondrán exigencias mucho más grandes para aceptar alguna propuesta y eso encarecerá el precio de los conciertos.

Es decir que al final, hubo pérdidas económicas para el propio público, incluida la horda de idiotas que iniciaron los desmanes, pues el hecho de pagar por un boleto y que cuatro de las bandas principales hayan cancelado –por distintos motivos, creíbles o no- es perder dinero para quienes habían comprado sus entradas.

Luego está el tema de una posible censura que puede surgir por parte de autoridades, de ciertos grupos de la sociedad civil y hasta de medios de comunicación que aprovechan este tipo de cosas para satanizar al rock y al metal.

No nos quejemos cuando cierren foros para escuchar este tipo de música y desaparezcan los pocos espacios que hay en la prensa escrita, la radio y la televisión o, más aún, cuando esos grupos inquisidores y fanáticos cancelen conciertos por considerarlos “inapropiados” con base en el argumento de lo que sucedió la noche del 30 de noviembre.

Ya le sucedió a Marduk el año pasado, cuando grupos religiosos presionaron a las autoridades de Monterrey para que la banda cancelara la presentación que daría el 13 de octubre de 2018. 2

Si a esto aunamos la situación que vive el país, con una sociedad dividida por cuestiones políticas, sólo hace falta que algún diputado –píntenlo del color que quieran, yo no simpatizo con ningún partido político- tenga la “brilante” idea de crear alguna ley que censure a los géneros satanizados (rock, metal, punk, etc.).

Y si eso pasa, lamentaremos una y otra vez la noche de la fogata idiota perpetrada por estos pseudo aficionados a la música. Guarden este comentario.

EL MODELO EUROPEO

Un día antes del primer día de actividades del festival comenté con alguien que no acababa de entender el hecho de que los masivos mexicanos de estas magnitudes - llámese KnotFest meets ForceFest, Hell And Heaven, Mexico Metal Fest, etcétera- dividieran por zonas el espacio para cobrar más por el boleto.

Y como ejemplo, puse lo que sucede con los grandes festivales europeos como Wacken, Hellfest, Brutal Assault, Metaldays o Grasspop en los que se cobra por un acceso general y se pone a la venta un boletaje más caro y limitado para tener acceso a zonas más cómodas o VIP. Y sí, el precio varía conforme la fecha se acerca, pero llega a un tope.

Entiendo que todo responde a una cuestión de ganancias por parte de las promotoras. Nadie hace algo de esas magnitudes sólo por diversión y para perder dinero. Quizá el modelo funciona y la prueba fue que, al mismo tiempo que el KnotFest se caía a pedazos, en Monterrey el México Metal Fest triunfaba sin problemas. Sin temor a equivocarme creo que la mayor motivación de los grandes festivales de metal en México es tener algo similar a los monstruos europeos mencionados líneas arriba.

Y si ellos son el ejemplo a seguir, ¿por qué no copiarles de entrada ese modelo de boletos? El Domination Fest del próximo año ya tuvo esa excelente visión y anunciaron la desaparición de la zona preferente para dar paso a un acceso general. Muy bien por ello. Quizá ese sea un buen primer paso para evitar el penoso espectáculo de la noche del 30 de noviembre de 2019 en el Deportivo Oceanía

DE SALIDA

Hace unos meses Live Talent anunció con bombo y platillo la organización del festival Hell & Heaven los días 14 y 15 de marzo de 2020, en la Ciudad de México, en el mismo Deportivo. Luego de todos los desaciertos que ya suman y sus desplantes al público, e incluso a medios de comunicación, ¿habrá quien les crea y los apoye?


1 https://www.nacion321.com/ciudadanos/la-historia-del-presidente-mexicano-que-prohibio- el-rock

2 https://www.proceso.com.mx/555326/denuncian-en-monterrey-censura-religiosa-contra-concierto-de-rock

Israel Téllez Alcántara

Periodista, redactor, escribano y, últimamente, locutor y productor de la serie "El ojo de la bruja"en UAM Radio. Metalero de por vida, pero no soy "trve". Soy fan de Howard Phillips Lovecraft, Rod Serling y Eulalio González "Piporro". Me da miedo La Llorona, aunque me gustaría entrevistarla. Si me preguntas qué prefiero, Beatles o Stones, mi respuesta es que en la música solo hay dos tipos de bandas: las malas y Black Sabbath.

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